No worry it’s okey || Pucktana
Puck no le quitaba ojo al pequeño, realmente era la versión masculina de Santana, pero aún así tenía mucho de él. Era increíble la genética. Cristina era parecida a Ashley, a él y a su mamá. Por que en la familia de Santana - que el supiera- no había nadie con tonos claros.
-Todo bien - Respondió Puck sin dejar de peinar a Alex. Miró a Santana y rió junto con la risa de ambos. Te imaginas… -Puck colocó su dedo indice en la pera del pequeño para que este hablase - ¿Como estás nena? - Comenzó a reírse a carcajadas mientras Alex lo miraba.Terminó de peinarlo y lo miró, intentó sacar el i-phone del bolsillo para sacarle una foto - ¿I-phone? Sí, le estaban pagando bien, le estaban pagando mucho como para costear cosas nuevas y todo lo que él quisiera. Lo miró y le sacó una fotografía. Volvió a dejar el celular pero esta vez en el sillón pero sin que se perdiera en el abismo. Cuando Santana dijo que debía hablar con él. Alex la miró de lado con las típicas miradas de Puck. Puck abrió sus ojos un poco para mirarla.Realmente no quería tener problemas con ella, volver a tocar el tema en el que ambos salían siendo derretidos por el mismo hielo que ambos se imponían era algo común pero no normal. Sabían - ambos- que debían arreglar las cosas por que no podían seguir con el tirante hilo que los separaba, tenían dos hijos juntos, y habían sido amigos desde toda la vida, ella había sido la primera en todo de la vida de él. Pero el tema que el estaba pensando era… algo que en verdad valía le pena pero no. Era un tema algo bipolar, pero debía hacerlo por el bien de ambos. Arrugó su boca en un signo de boca de pato y la observó. Está bien. Hablemos. Enarcó su ceja como siempre lo hacía, era algo natural para él hacer ciertos gestos que ya se conocían por completo. En ese instante se sintió moverse levemente unos bracitos y ciertos sonidos desde la otra cuna.
Me quedé mirando tiernamente a Cristina por unos minutos, ella era un amor muy tranquila apenas lloraba y casi siempre dormía todo lo contrarío a su hermano. Me alegraba que los dos no hubiesen sacado mi caracter, eran completamente diferentes el uno del otro pero después tenían cosas parecidas como algunos gestos. Adoraba mirarles, me daba demasiada ternura cuando estaba con ellos sentía la necesitadad de protegerles pero también me daba miedo ser demasiado sobre protectora con ellos cosas de madres primerizas supongo.
Me reí al ver como Puck seguía peinando el poquito pelo que tenía Alex haciendole una pequeña cresta, cuando hizo que el bebé “hablase” solté una carcajada. No le hagas eso a mi bebé, el va a ser todo un caballero con las chicas las va a enamorar a todas ya lo verás. Le aseguré sin dejar de mirar a Alex. Después Puck saco de su bolsillo un Iphone me quedé bastante sorprendida, sabía que las cosas le iban bien a Puck pero no tanto como para poder permitirse esa clase de lujos. De todos modos me alegraba por él, así que preferí no comentarle nada sobre eso, que fuese él quien me contase sus cosas de trabajo. Cuando Alex me miró me acerque dandole un beso en la punta de la nariz, gesto que le parecio gracioso ya que se volvió a reir. Pero ahora venía lo serio, yo quería arreglar las cosas con Puck llevabamos muchisimos años juntos de echo nunca habíamos estado separados, incluso si nos enojabamos acababamos hablandonos aunque fuese por mensajes de celular. Ambos habíamos sido esa “primera vez” en la vida del otro en muchos sentidos, merecía la pena arreglar las cosas y que todo fuese como antes. Yo notaba que había madurado tras el embarazo, antes no me preocupaba por los sentimientos de los demás pero ahora si. Puck yo… siento haberte amenazado y hablado mal por telefono, me comporté como una estúpida tú me importas siempre me importaste. Cuando me enteré de lo tuyo con Rachel me porté como una novia celosa y tengo derecho porque no lo soy. Tomé aire y en ese momento escuche la cuna, me levanté cargando delicadamente a Cristina dandole besitos en la cabeza. Princesita mira quién a venido a verte. Me acerque a Puck volviendome a setar y le miré, no sabía bien que decir o como continuar con nuestra conversación nuestra situación era extraña los amigos no tenian hijos, los amigos no se besan. los amigos no tienen encuentros ni relaciones sexuales ¿Qué clase de amigos habíamos sido? Me sentía confundida y esperaba que Puck pudiese aclarar esas dudas porque sabía que si no aclarabamos todo volveriamos a pelear una y otra vez hasta que nuestra amistad se desgastase.
